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¿Son fiables los tests de intolerancia alimentaria?


Hace un par de años, los tests de intolerancia alimentaria se pusieron muy de moda. Pero lo cierto es que aún hoy siguen teniendo un gran boom en la sociedad.

Seguramente conozcas a alguien cercano o conocido que  se haya hecho algún test y haya cambiado su alimentación a raíz de él, ya que sufría fuertes dolores de cabeza, problemas de estómago, tenía fatiga o problemas en la piel. Y quería de una vez, deshacerse de estos males, de una vez por todas.

Los test tiene un fin claro: personalizar una dieta y dar con la clave de qué alimentos te producen algún malestar y te hacen perder peso. Un verdadero negocio.

Y sabrás que lo que te estoy diciendo es verdad porque cada cierto tiempo nos inundan la bandeja de email con alguna promoción o descuento para persuadirnos a realizar uno de estos tests, con mensajes que te incitan a realizar una de esas pruebas para bajar de peso también.

Según la SEEN (Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición), el 20 % de la población española presenta una reacción a algún tipo de alimento, a causa de una mala alimentación y a un ritmo de vida agitado. Esto, sin duda, ha sido una información muy valiosa para algunos centros estéticos y de nutrición, quienes han aprovechado este tirón para hacer ver a la sociedad esta necesidad de recurrir a los tests para acabar con los malestares que surgen en su rutina.

Se ha puesto muy de moda por estos centros el test Alcat, los estudios de ADN o el método Voll, los cuales dicen ayudan a dar con el origen del problema.

Por su parte, el método Voll se hace mediante una máquina que mezcla la radiofrecuencia con la acupuntura, averiguando qué alimentos no funcionan bien en nuestro cuerpo, sin la necesidad de extraer sangre. Al final del proceso, se le entrega al paciente una serie de hojas donde se explica el grado de intolerancia que tiene con respecto a cada alimento.

Pero, ¿cómo de fiables son estos métodos?

Los especialistas sostienen que la única intolerancia conocida es la intolerancia a la lactosa. La prueba consiste en un test de aliento donde se comprueba si el organismo puede romper ese azúcar de la leche. Esta prueba se hace en los hospitales, en la unidad de digestivo, y también en centros sanitarios se hace la prueba para determinar si una persona es celíaca (intolerante al gluten) o no, otra intolerancia diagnosticable.

Según los especialistas, la celiaquía no es una intolerancia, sino una enfermedad del sistema inmunológico. Por lo que el paciente no muestra síntomas al consumir el alimento, a diferencia de los intolerantes a la lactosa que sí sufren hinchazón y dolor de estómago al rato de ingerir leche. Aunque es verdad que los celiacos sí sufren daños en el intestino a la larga.

La celiaquía se diagnostica a través de un estudio endoscópico y una biopsia, además de hacer previamente un análisis de sangre.

Por tanto, los especialistas afirman que solo hay dos intolerancias diagnosticables, mientras que otras empresas afirman que puede haber más de 500. Eso no quiere decir que no haya alimentos que provoquen malestares en nuestro organismo, y que se pueda quitar o introducir alimentos en una dieta para sentirnos mejor. Pero ojo con los términos que se utilizan, porque eso no es una intolerancia.

Estos alimentos que provocan dolor de cabeza, problemas intestinales u otros, se denominan productos desencadenantes y no se detectan por un análisis de sangre, ni por acupuntura, asegura un especialista de la SEEN.

Por otro lado, uno de los tests que se promociona como el único test de intolerancia alimentaria que está aprobado por la FDA (agencia americana de alimentos y medicamentos) y que se anuncia para ayudar a personas con sobrepeso y con malestares es el test Alcat.

Esta prueba cuesta más de 350 euros si se analizan las células sanguíneas frente a 100 alimentos y 450 euros si se añaden 20 aditivos. Algo que la SEIAC (Sociedad Española de Alergología e Inmunología) descarta y rechaza por completo, afirmando que “no tiene ninguna base científica, ya que no se ha demostrado que tener x nivel de inmunoglobulina G (IgG) frente a un alimento sea una intolerancia”.

Y tú, ¿qué opinión te merece todo esto? ¿Has recibido publicidad sobre algunos de estos tests? Y, ¿has probado algunos de ellos? ¡Cuéntanos tu experiencia!

 

 

Descripción del autor: Edith Gómez es editora en Gananci, apasionada del marketing digital, especializada en comunicación online. Se niega a irse a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos.

Twitter: @edigomben

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