El secreto del amor: “La compasión”


La compasión libre de ego, compasión totalmente altruista, sin reservas, es aquélla capaz de sumirnos en un estado de amor incondicional cuyos beneficios contribuyen a nuestro bienestar y redundan en un incremento notable de la felicitad.

CompasiónA través de la meditación contemplativa, nuestra mente adquiere la flexibilidad necesaria que nos permite una mayor entrega al bienestar ajeno, sin apego, sin ego; eliminando aquéllos pensamientos o emociones negativas y floreciendo aquéllas otras positivas en un equilibrio perfecto de ambos hemisferios cerebrales dónde el ser humano puede adquirir su iluminación o ascensión espiritual.

En el programa Redes, dirigido por Eduard Punset Casals, divulgador científico, jurista, escritor y economista, entrevista al biólogo y monje budista que reside en el monasterio Shechen Tennyi Dargyeling en Nepal, Matthieu Ricard, acerca de los efectos positivos de la meditación contemplativa y la compasión:

 

La página web “Budismo Kadampa” fundada por el Venerable Gueshe Kelsang Gyatso define la compasión del siguiente modo:

Compasión

El siguiente fragmento ha sido extraído del libro Transforma tu vida del venerable Geshe Kelsang Gyatso.

La compasión es la esencia de la vida espiritual y la práctica principal de aquellos que dedican su vida al logro de la iluminación. También es la raíz de las Tres Joyas: Buda, el Dharma y la Sangha.

Es la raíz de Buda porque los Budas nacen de la compasión; es la raíz del Dharma porque los Budas imparten enseñanzas de Dharma motivados por su compasión por los demás; y es la raíz de la Sangha porque si escuchamos las enseñanzas de Dharma impartidas con compasión y las ponemos en práctica, nos convertiremos en Sangha o Seres Superiores.

¿Qué es la compasión? La compasión es la mente que siente aprecio por los demás y desea liberarlos de su sufrimiento.

En ocasiones, deseamos que una persona se libere de su sufrimiento por motivos egoístas; esto ocurre a menudo en las relaciones basadas en el apego. Por ejemplo, si nuestro mejor amigo está enfermo o se siente deprimido, deseamos que se recupere lo antes posible para volver a disfrutar de su compañía, pero esto es un deseo egoísta, no verdadera compasión. Para sentir verdadera compasión debemos estimar a los demás.

Aunque tenemos cierto grado de compasión, es limitado y parcial. Cuando nuestros familiares y amigos están sufriendo, sentimos lástima por ellos con facilidad, pero nos resulta más difícil sentir lo mismo por las personas que nos resultan desagradables o por los desconocidos.

Además, sentimos compasión por los seres cuyo sufrimiento es evidente, pero no por los que disfrutan de buenas condiciones ni por los que cometen acciones perjudiciales.

Si de verdad deseamos que madure nuestra semilla de Buda y alcanzar la iluminación, hemos de aumentar el ámbito de nuestra compasión hasta abarcar a todos los seres sintientes sin excepción, al igual que una madre es compasiva con sus hijos aunque hagan travesuras.

La compasión universal es el corazón del budismo mahayana. A diferencia de nuestra compasión limitada, que sentimos de vez en cuando de manera espontánea, la compasión universal ha de cultivarse practicando la meditación durante mucho tiempo.

Para mayor información sobre la compasión, véanse Ocho pasos hacia la felicidad, Compasión Universal, y Tesoro de contemplación.

Fuentes: Wikipedia, rtve.es, kadampa.org

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